miércoles, 4 de mayo de 2011

Mis Pies

Una vez leí, que cuando algo te duele muy muy dentro, el corazón va cayendo a trocitos. Son muy pequeñitos, tanto que casi no se ven. Normalmente se alojan debajo de la cama. Y, así, un día te levantas, tropezando con tus propios pies, como siempre... y al rato descubres que no estás tan mal, y eso es porque los pequeños trocitos de corazón han trepado desde las uñas de tus pies hasta volver a encontrar su lugar en tu pecho.

Cuando algo te duele muy dentro, tienes que tener mucho cuidado al cortar las uñas de los pies... no vayas a tirar a la basura alguno de esos pequeños trocitos colorados... y al barrer, hacerlo con cuidado, mirando bien entre las bolisas de polvo y los pelos del gato, no vaya a estar brillando débilmente un trocito entre toda la basurilla...


Pues bien... llevo no sé cuantos días sin mirar siquiera al suelo, sin tener ningun cuidado y, ya no barriendo, ¡aspirando! por debajo de la cama... no hace falta tener cuidado, están todos los trocitos en su sitio, y casi no se notan los parches... 

¡¡Sed felices, que seguro que os lo merecéis!!

5 comentarios:

Cumulonimbus dijo...

¡Fantástico¡
¡Ya veo las pelusas de debajo de mi cama de otra manera!

Felididades,

Una fetichita.

Ana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Birbol dijo...

¡Qué alegría que hayas venido de visita!

cumulonimbus dijo...

Y más veces que lo haré :-)
Tengo una enorme curiosidad...¿Qué comentario borraste? :-/

Birbol dijo...

era el mismo, pero escrito desde otra cuenta de gmail ;)