jueves, 4 de agosto de 2011

Olas que vienen...

Verano tranquilo, por el momento. Ciudad, pueblo, playa... Cervezas en la arena, fotos, risas, guitarras y canciones. Con los amigos de siempre, los que han demostrado estar ahí, ser amigos de verdad.

Tuve una época en que me dejé llevar por una persona, creyendo en una amistad que no existía realmente, haciendo cosas que nunca hubiera hecho si no la hubiera conocido. Y ellos se distanciaron, pero nuca se fueron. Esperaron, pacientemente. Y cuando necesité a alguien que me ayudara a recoger los pequeños fragmentos rojos que habían caído desde mi pecho, ahí estaban para ayudarme. Uno con la lupa, para verlos mejor, otro con aguja e hilo para unirlos con cuidado, sin que se noten mucho las grietas, otro con un pañuelo para secar mis ojos, otro con los brazos abiertos para ayudar a sujetarlos mientras el otro los cose... 

Dicen que los amigos de verdad se pueden contar con los dedos de una mano... y yo me había reencontrado con el anular, el meñique, el pulgar y el índice. Faltaba uno. 

Este verano tranquilo, entre cervezas en la arena, fotos, risas y guitarras y canciones, el sonido del móvil se hizo un hueco entre tanto ruido. Un mensaje... esta vez no hizo falta el pañuelo, que cuando son de alegría me gusta lucir los ojos brillantes!!